Solemne y apaciguado mi corazón cierra los ojos. Los tiene tristes, varados. Se ha dado cuenta de cuánto cuesta observar lo que se sucede alrededor: el desequilibrio de la bolsa, el inestable euro, el cambio de gobierno, el fraude electoral descarado de Putin, el fraude en general (caso Urdangarín), el Rey publica los ingresos de su familia, la miseria del 3º mundo, Uganda y su desprecio a los homosexuales, el cambio climático (2011 el año más cálido en España), los norcoreanos llorando la pérdida de su “buenísimo” dictador, el capitalismo, las nuevas tecnologías, el amor…
¿Cuánto ha de contemplar el ser humano para intuir lo más mínimamente lo que se le viene encima? Es indiscutible, a mi parecer – que es humilde, por cierto –, que algo estamos haciendo mal. Como siempre son muchos aspectos que valorar y algunos países lo harán bien en ciertos momentos y otros lo harán bien en otros, valga la redundancia. ¡Pero es que sí, algo va mal! Mi punto de vista sigue más o menos esta línea: todo aquello que te produce satisfacción, felicidad, beneplácito, orgullo (del bueno), lo que no te produce ansiedad, ni tristeza, ni sensación de fracaso es bueno. De manera que los actos que produzcan tales emociones los considero también buenos. Y no se me podrá negar que muchas de los situaciones sociales mencionadas anteriormente nos producen justo lo contrario a las emociones denominadas “”buenas”.
Entonces estamos hablando de que si las cosas van mal es porque nosotros en cualquier momento, da igual cómo sea – transcendente o no –, hacemos las cosas mal. Pues parémonos a pensar un momento: ¿Qué hacemos? Demostremos que hasta el ser humano se supera y volvámonos más civilizado de lo que ya hemos conseguido ser, replanteémonos la mejor forma de que todo el mundo pueda lo menos vivir, aprendamos idiomas y no religiones, hagamos un pacto entre los estamentos sociales esos que nos hemos inventado, reciclemos y reciclémonos, ambas cosas.
Claro que todo no puede ser resuelto de inmediato, se habrá de esperar a un futuro. ¡Por eso! Tempus fugit y a veces actuar tarde supone actuar en vano.
viernes, 30 de diciembre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Descubriendo
Este "maravilloso" mundo en el que vivimos está densamente poblado por seres humanos, cada uno de los cuales tiene su cabeza inmersa en infinidad de temas y preocupaciones. Pero a veces esas preocupaciones coinciden, y todo se habla y discute para tomar decisiones en lo que respecte. Estamos siendo constantemente bombardeados con información de lo que se cuece en la calle: los indignados intentan tomar Wall Street, el movimiento 15-M y sus exigencias, las protestas en el sector sanitario y educativo por los estrepitosos recortes del Gobierno. Pero ¿hasta qué punto tiene el ser humano que ver sus derechos violados para participar activamente en una manifestación del calibre de las mencionadas? Me lo pregunto por la sencilla razón de que aquí en Jerez se convocó el pasado jueves una manifestación con motivo de los recortes en educación. Nunca había ido a ninguna y el motivo que teníamos para protestar me parecía bastante bueno: nosestánestamos aventurando poco a poco hacia la privatización de la educación, teniendo en cuenta ya las elevadas cuantías que se tiene que desembolsar para matricularse en la universidad. Pues bien, una vez allí, todos reunidos y pancartas en mano – unos sí y otros no – emprendimos la marcha a viva voz. Como ya digo unos sí y otros no, y yo era de los que no. No llegaba a sentir la motivación suficiente para quejarme a voces, y al poco de comenzar la manifestación salí del grupo y me alejé. Me sorprendió un poco esta reacción porque en realidad yo estaba conforme con lo que se pedía. Pero como tantas otras veces me ha pasado, no me ha importando tanto el qué sino el cómo, y creo que eso de ir quejándome por la calle de esa manera no va conmigo. También se me plantea la posibilidad de no ser verdaderamente consciente de lo que puede desencadenar estas reformas y por consiguiente tener disminuida la enajenación por semejante atropello. A todo esto se le suma el desconcierto que propicia tanta información. Parece ser que el exceso de información nos conduce, en cierto modo, a estar desinformados porque no podemos canalizarla. De cualquier manera pienso que fui coherente aún no estando todo lo informado que podría estar: lo desconocía, lo probé y no me gustó. Cuando piense que tengo que protestar por algo, ya sé cómo no tengo que hacerlo.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Una y otra vez.
El salón estaba siniestramente alumbrado por la pequeña
lámpara que había en una mesita cerca
del sofá. Sólo leyó dos páginas del libro que hacía tiempo que no leía y lo
dejó de nuevo en la mesita. Posteriormente se encendió el rutinario cigarrillo
de antes de dormir y bostezó largamente después de ello. Con el bosteo recordó
las palabras que había casi acabado de tener antes de subir a su casa << ¿Crees que el mundo es
aburrido? – A lo que ella contestó – será todo lo aburrido que tú lo quieras
hacer. >> Estas
palabras resonaron en su cabeza. Él no había querido hacer del mundo algo
aburrido, sin embargo, en algunas ocasiones, lo era. Quizás tendría que
quererlo con más fuerza, pero la fuerza no era algo que últimamente le rebosara
por doquier. Realmente, no había razones de verdadero peso para sacar fuerzas,
o al menos eso creía ahora.
Mientras tanto el cigarro se estaba acabando de modo que lo
apagó y se fue a la cama parsimoniosamente, sin prisa pero sin pausa, pensando
en algo que le hiciera sacar fuerzas para que el vivir no le resultase tan
aburrido. Esa noche, encontró el sueño antes, y a la mañana siguiente todo
seguía igual.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
For Talk
Mi sospecha, si verdaderamente se le puede considerar eso,
se ha volatilizado. Una de mis entradas se esfumó de buenas a primeras de mi
blog: la que más me costó escribirla, posiblemente una de las más importantes,
y seguro que la más incompleta. Lo más coherente sería creer que yo, en un
momento dado, decidiera que esa entrada no debiera estar ahí, por lo imprecisa
que resulto ser, pero no lo recuerdo – lo cual me es bastante difícil de creer
puesto que tanto el hecho de escribirla como el hecho de, en algún momento
eliminarla, no vendría desencadenado por la histeria o el arrepentimiento, sino
que, en tal caso, sucedería después de un gran debate interno. Y evidentemente
la envergadura de ese debate, que cada día me he hecho, no es despreciable para
que de un momento a otro se me olvide –. Aun habiendo desaparecido – o yo
habiéndola borrado – conforme me quedo, pues no creo que fuese ni el momento,
ni la forma, ni lo dicho. Y visto así, tampoco es ahora la forma, pero bien es
sabido por todos que escribir es mucho menos difícil que hablar: y hablar hay
que hablar. Por ello voy a aprovechar hoy las letras para pedirte que
establezcamos sonidos, y que éstos queden sólo para nosotros… como siempre,
aunque esa palabra represente toda la utopía que un día nos maravillaba, pues
nadie nos va a mantener el siempre. Aunque pueda parecer manido y desesperado:
pienso que todavía se puede, por lo menos, hablar. Que el tiempo pasa y sana, y
ésta vez no quiero que me sane el tiempo.
jueves, 1 de septiembre de 2011
-14
Ya pasó junio, con la temida selectividad; julio, con su San Fermín; y agosto, con los 21 días. A uno de septiembre de 2011 llueve desesperadamente pero no me asusto, me asustan más otras cosas que las nubes chocando entre sí descargando su líquido contenido. Hoy comienza la cuenta atrás - aunque mi tendencia sea la de contar hacia adelante -. Una cuenta atrás que, sinceramente, no me apetecía que llegara. Sobre todo por una cosa: la hora en la que abro mis ojos después una ensoñación profunda. Dentro de poco eso se acabará. Pero por otro lado no me parece tan mal puesto que el comienzo del nuevo curso - esta vez nada parecido a lo que ha venido siendo otros años - y su consiguiente desarrolló me mantendrá la cabeza ocupada bastante tiempo: tendré de nuevo obligaciones. Y es que cuando esta bendita época empieza- el verano - todos estamos anhelantes por disfrutar de todo el tiempo del que disponemos, pero tanto tiempo abruma. La vagueza y el aburrimiento acechan en determinados momentos del día y tu pensamiento rebota en tu cabeza una y otra vez sin que aflore nada nuevo. De nuevo el tiempo en sus distintas facetas - esta vez "libre" - me absorta y me sorprende.
Templado.
Templado.
sábado, 13 de agosto de 2011
Ausencia
Las turbulentas aguas que a ambas rodeaban hace tiempo se volvieron de un momento a otro cistalinas y mansas. Gozaban de la etapa de su relación: compenetración 100%; confianza; amistad; tiempo para ellas... Pero el verano traía consigo una sorpresa, la cual iba a ser - para una - una experiencia maravillosa y para otra una lucha contra la ausencia en el día a día.
Acostrumbadas a verse todos los días, a convivir, a disfrutar cada una de la otra, ahora debían separarse y esperar. Unos cuantos de kilómetros la separaban, pero su fuerte vínculo atravesaba mar y tierra y sus mentes no dejaban de pensar la una en la otra. Tanto es así que era irremediable a veces que la lágrima escapara cuando la aplastante realidad se cernía sobre el anhelo de verla por Jerez. Un casco blanco; el cigarro de después de comer; el beso de antes de despedirse. Más que unidas estaban fusionadas. Por ello cualquier vivencia la una sin la otra parecía quedar a la mitad.
Pero los segundos marchan, y con ellos los días - los 16 que quedaban - pasarán hasta que las dos os veáis de nuevo, os abracéis fuerte y os digaís: te he echado de menos.
Acostrumbadas a verse todos los días, a convivir, a disfrutar cada una de la otra, ahora debían separarse y esperar. Unos cuantos de kilómetros la separaban, pero su fuerte vínculo atravesaba mar y tierra y sus mentes no dejaban de pensar la una en la otra. Tanto es así que era irremediable a veces que la lágrima escapara cuando la aplastante realidad se cernía sobre el anhelo de verla por Jerez. Un casco blanco; el cigarro de después de comer; el beso de antes de despedirse. Más que unidas estaban fusionadas. Por ello cualquier vivencia la una sin la otra parecía quedar a la mitad.
Pero los segundos marchan, y con ellos los días - los 16 que quedaban - pasarán hasta que las dos os veáis de nuevo, os abracéis fuerte y os digaís: te he echado de menos.
domingo, 7 de agosto de 2011
Vamos a ver
Interesado notablemente en imprimir este blog - ya está todo organizado y estructurado -, me dispuse a acercarme a una copistería para que me hicieran el presupuesto, aunque fuese aproximado, de lo que me pudiera costar dicho capricho. De este modo el cospistero...-digamos mejor: el dependiente del lugar - comenzó a apuntar en una hoja, que estimo no sería más de un cuarto de folio, las características de mi encomienda: "79 páginas; color; encuadernado; 120 gr. (folio)" El resultado de todo sumó la curiosa cantidad de 30€ (redondeando). Afortunadamente no llevaba dinero suficiente para pagarlo. Y digo afortunadamente porque al salir de la copistería me llamó la atención el último dato.
Mi idea era que la impresión quedara por ambas partes del folio, pero el inconveniente es que, debido a las fotos acompanando los textos, corría el riesgo de que se transparentase. Por ello, pensé, y comenté, que alomejor unos folios de más grosor fuera más indicado- cosa que supongo él habría pensado ya -.Hasta ahí bien, pero... ¿Cuánto grosor, aproximadamente, sería necesario para que en la impresión de un folio por las dos caras no se transparente la una en la otra? Creo que he de informarme sobre ello, porque 120gr. me parecen excesivos. Quizás uno de 100 abarataría el proyecto. ¡Bueno! Proyecto no, que ya llamé proyecto a algo y salió cómo salió.
Torcuato Luca de Tena Los renglones torcidos de dios: ¿Cómo sacrificar el "hoy", ¡que es aún remediable!, a un tiempo ido, que es irremediable ya?
Mi idea era que la impresión quedara por ambas partes del folio, pero el inconveniente es que, debido a las fotos acompanando los textos, corría el riesgo de que se transparentase. Por ello, pensé, y comenté, que alomejor unos folios de más grosor fuera más indicado- cosa que supongo él habría pensado ya -.Hasta ahí bien, pero... ¿Cuánto grosor, aproximadamente, sería necesario para que en la impresión de un folio por las dos caras no se transparente la una en la otra? Creo que he de informarme sobre ello, porque 120gr. me parecen excesivos. Quizás uno de 100 abarataría el proyecto. ¡Bueno! Proyecto no, que ya llamé proyecto a algo y salió cómo salió.
Torcuato Luca de Tena Los renglones torcidos de dios: ¿Cómo sacrificar el "hoy", ¡que es aún remediable!, a un tiempo ido, que es irremediable ya?
martes, 2 de agosto de 2011
Paraíso
3:25 de la madrugada: haciendo repaso de lo escrito en este blog, repasando faltas de ortografía que tendré que corregir cuando lo vaya a imprimir. Esta supuesta impresión iba tener lugar en el pasado mes de diciembre pero no llegó a realizarse. ¿El motivo? como siempre: la desgana. También la utópica pretensión de querer dar al blog un sentido completo y un final redondo, que diése explicación a ciertas cosas y que sirviera un poco de conclusión. Pero mi vida sigue y con ella el blog. Quizás sea por eso por lo que no soy capaz de hacer eso que me propuse. Son ya 109 las entradas publicadas, soy ya algo que se va alejando de lo que en un primer día fue. Pienso que es hora de fragmentar mi producción y hacerla real, aún más de lo que es. Si esa horrible desgana que a veces me carcome se disipa por unos instantes, todos los cero y unos que he ido guardando aquí se volverán letras impresas, con el papel como fiel testigo de todo lo que a mi cabeza se le ha ocurrido. Así podré ofrecer a quien le importo el pedazo de mi que abarca desde los 16 hasta los 18. Mis padres me conocerán un poco más a fondo y tendré en mis manos el laborioso lugar que he creado y al que quise llamar en su día: Paraíso.
A una que se va
No me habia parado a pensar en el poco tiempo que nos queda "juntos". Y no voy a decir que juntos estaremos siempre porque supondría escupir sobre la evidencia pura: el agua se evapora, la roca dura de la montañana termina siendo arena fina de la playa, los caminos se disocian en un determinado punto. Mas mi memoria - sí, esa que en ocasiones falla tanto - se encargará de recordar todo hasta ese punto. Mientras tanto seguiré viviendo, quizás algo extresado y anhelante de tener una conversación metafísica en la que desahogar el intelecto o me iré a cualquier parque que esté dotado de buen césped a simplemente recordar. Recordar lo perturbador que puede ser apoyarse en una columna o que a Peter le hacían muy feliz las tortitas; recordar lo peligroso que puede ser para el colesterol asistir a la ópera de Carmen o los insultos que me lanzabas sin dudarlo cuando te arreglaba las rastas. Pero basta ya de recordar y recordar: vivamos el tiempo que nos queda juntos cargando ese baúl que llenas de tantas cosas distintas. Eres especial.
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