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lunes, 19 de agosto de 2013

Desengaños



15 de julio de 2013

No hay lugar para tantos desengaños. A cada uno de los lados que se miren, sobre cualquier ápice de verdad que se intuya, el desengaño lo deshace todo con sus omnipotentes manos.
Del mismo modo que lo hacen las tortugas galápagos, vamos desovando de nuestro interior miles de ilusiones y proyectos, y como es natural, muchos de ellos perecen antes de tocar el mar. ¡Y cuán difícil es lidiar con esto! Sobre todo cuando has puesto firmes esperanzas sobre una de esas ilusiones, cumpliendo individualmente con la parte que te corresponde y observas cómo las situaciones y circunstancias que van teniendo lugar – a posteriori – no son las más idóneas para que dicha ilusión se lleve a cabo. Trabas y más trabas acompañadas del tedio estival de todos los años, y nunca más consciente de la soledad a la que el tiempo me empuja. Me empuja y te empuja. Por que nada es para siempre en esta vida: ni lo material ni lo personal. Ya alguien pensó y escribió una ves: “porque todo se lo lleva el aire y tú te quedas solo”. Y si no se lo lleva el aire, se lo lleva el tiempo, o lo arrasamos nosotros mismos. En soledad se resume todo: soledad y desengaño. Y es que; aún cuando todo parece estar poblado de compañía y cooperación, si abriéramos las entrañas de muchos momentos, observaríamos solo la individualidad de cada persona; cuando entrado ya el individuo en la madurez, se le origina una enfermedad menor en su vivienda, por lo general acude solo al centro de salud; cuando la burocracia – y este es un ejemplo claro – tan necesaria y tormentosa, hace alarde de sus complicaciones, únicamente la persona afectada es quien debe buscar la solución a su problema, pues nadie va a ir a solucionarle nada al interesado cuando ni si quiera al interesado le interesa. Lo cierto es que me cuesta acostumbrarme a esa idea del individualismo, es uno de los desengaños más duros que he experimentado, y es inevitable, así que con total resignación me adapto a ello de la mejor forma que puedo. Pero no es el único desengaño de toda una vida – habida y por haber – de desengaños: ver como la mayoría de la sociedad de este país se mueve por el interés individual y la mayoría de veces económico; corrupción hasta en la sopa; aliados primariamente afines a uno ideales que por ser descubiertos se lanzan entre sí bombas empaquetadas de palabras acusadoras con el único interés de que el otro salga perjudicado aún más, si cabe; timo y estafa se han convertido en la pandémica premisa de los altos cargos de este país. Más desengaño se vuelca cuando, observando al ciudadano “de a pie”, me doy cuenta de que, – aunque a una escala menor – éste también tima y estafa en la medida de sus posibilidades, más descarados o menos, con más maquinación o menos, pero lo que está claro es que: “si se puede, se hace”. Con esto del ciudadano “de a pie”, vengo a referirme a aspectos tales como: empadronamientos en casa de “conocidos” para rezar a la hora de la concesión de becas, como persona “independizada”; mentir descaradamente sobre tu patrimonio en la declaración de la renta; los conocidos “chapús” que benefician a las familias que realmente no tienen nada, y que engordan cada vez más la enorme cartera de muchos que sí tienen. Es esta mentalidad caníbal y materialista la que, como he dicho antes, pandémicamente se ha extendido, y no solo a España. Podrán hacer miles de reformas, más o menos eficaces, pero lo que verdaderamente haría falta, tanto a políticos como a ciudadanos es un cambio de mentalidad o una nueva tabla de valores, como decía Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos. Como no paro de decir: desengaño. Más escurridizo que el agua, se cuela por todas las rendijas circunstanciales de la vida. También hay mucho de eso en las relaciones interpersonales, y en este aspecto no soy yo quien debe poner los ejemplos. Cualquiera que tenga la capacidad de leer y entender lo que he escrito, tendrá ya la suficiente edad como para haber experimentado un desengaño de esta tesitura. Y así podría llevarme no se cuántas líneas más, pero sería dedicarle demasiado tiempo a escarbar en el lodo de mis desengaños, y aun creyendo haberlos asimilado, todavía me resulta desagradable pensarlos. Además la queja indiscriminada muchas veces cierra más caminos de los que abre, y una cara agria no es bien recibida entre la multitud. 

Comenzaré por esbozar una sonrisa a pesar de todo.

viernes, 22 de marzo de 2013

Después de meditar


Hoy ha sido el día en que por fin, he conocido el laboratorio donde pasaré mis mañanas y tardes, desarrollando mi labor como personal sanitario: un lugar, no demasiado grande, pues se trata de un hospital concertado que no recibe un excesivo volumen de muestras; repleto del aparataje necesario para los análisis, algunos desconocidos aún; y con trabajadores/as que un día fueron alumnos como yo, en muchos casos del mismo centro. 


Pues las 10:30 era la hora fijada para encontrarnos en el recibidor del hospital. Yo, activando el modo previsor, salí con tiempo de casa para poder encontrar aparcamiento y no pasarme de hora, y como lo encontré rápido pues me fui fumando un cigarro por el camino. Como el aparcamiento lo había encontrado cerca, el cigarro no se había consumido del todo, y como cerca de la misma puerta del hospital ya no se puede fumar, me lo terminé en las afueras del recinto. 

Así que ahí iba yo: recién duchado, con un chicle en el bolsillo para cuando acabara de fumar, con el pantalón más decente que tengo, la cara despejada, con toda la intención de dar una buena primera impresión − por lo menos de aspecto−. Y resulta que cuando me termino el cigarro y me dispongo a entrar, al girarme y sortear el primer escalón, una losa que no estaba fijada al suelo y que por debajo estaba repletita de agua de lluvia, escupió toda su agua sobre mis pies y pantalones, casi hasta la rodilla. En ese momento, miré a mi alrededor y pensé: ¿por qué? Así que como ya era la hora, me resigné y entré en el hospital un poco mojado, a fin de cuentas las cosas no siempre salen como uno quiere.

Ni que decir tiene que la motivación con la que he salido de aquel habitáculo ha sido despampanante. Por fin voy a poder aplicar mis conocimientos a la vida real y ayudar en la medida de lo posible a que personas que están padeciendo una enfermedad, encuentren por medio de su médico la solución o el tratamiento. Por fin, me voy a sentir útil porque por muy poco que haga, ya estaré haciendo bien.


Lo que empezó siendo un mero puente para acceder a estudios superiores, se ha convertido en uno de mis primeros planteamientos para un futuro próximo. No descarto en ningún momento la opción de estudiar lo que tenía en mente antes de matricularme en Laboratorio, que era Enfermería, pero lo cierto es que cada vez ha ido creciendo más en mi la idea de seguir formándome en el campo del análisis clínico hasta llegar a yo qué sé donde, por que la desinformación muchas veces es tal que no somos conscientes del potencial que tiene lo que estamos haciendo y/o estudiando. Quiero conocer más en profundidad esta profesión a la que le queda un largo camino por delante. El cuerpo humano ofrece una abanico infinito de sustancias, a veces inapreciables, interrelacionadas la mayoría de ellas, y aunque hoy por hoy son muchos los parámetro analíticos que se conocen, quedan muchos más y el avance en esta disciplina supondrá un ahorro importante en el gasto público orientado a la salud, con una disminución en el tiempo de respuesta de una analítica, una mayor precisión en el diagnóstico, lo que supondría una mejor implantación de la terapia y un descenso en el tiempo que se lleva ingresado el paciente. 


Incertidumbre es la palabra que primero se me viene a la mente cuando me pongo a barajar todas las posibilidades, jamás tomamos una decisión con el 100% de seguridad, pero debo luchar or la única razón de que lo quiero conseguir y nadie te da las cosas hechas. Hay que moverse, eso es incuestionable y nunca me he sentido más dispuesto. 

sábado, 15 de septiembre de 2012

Sin definición

Amistad. Una de esas palabras cuyo significado ha sido descrito de mil y una formas. Pues ninguna de sus definiciones se acercan lo más mínimo a su verdad, pues en cada uno está el propio significado de la misma.
Fácil de describir cuando se es pequeño e inalcanzable parece a medida que se va creciendo. Relativa como ella misma. No me atrevería a definirla, porque mi definición perpetuaría su sentido y a lo largo de estos años ha tomado muchos.
Se decía que la amistad, si era verdadera, perduraba siempre, pero entonces, hasta que acaba uno no sabe si es verdadera o no (y vuelve a rizarse el rizo con la palabra verdad). En muchas ocasiones creemos que algo es verdadero hasta que deja de serlo, puede ser de un momento a otro o paulatinamente, y entonces acontece el desengaño.
Para mí la amistad depende de muchas cosas, como todo en esta vida. No sólo depende de tu experiencia y momento de la vida, si no de las personas con las que se comparte. Creo guardar una relación de amistad con distintas personas y con ninguna es como con la otra, eso parece reforzar mi "teoría" de que la palabra amistad es indefinible. No hay una única versión de amistad, nos empeñamos en buscar la perfecta, o aquella que creemos perfecta, y no hacemos más que engañarnos. Nos partimos los sesos en contar los amigos que tenemos, y lo que me parece ya el colmo, nos atrevemos a decir cuál es mejor. ¿Pero mejor por qué? Si nadie es mejor que nadie ¿Por qué hacemos ese ranking de valor con las personas a las que consideramos amigas por los motivos que sean?
Y como todo ser humano tiene su momento de preguntarse cosas de indescifrable respuesta, ahí lo dejo.

sábado, 11 de agosto de 2012

Tantas cosas

¡Cuántas posibles soluciones a un mismo error! Mil y una maneras de reaccionar, de actuar y de pensar, todas coexistiendo en el caos que se nos torna a veces este mundo. Infinidad de conflictos en todos los niveles: exteriores e interiores, colectivos e individuales, por culpa, miedo, despecho, codicia, soberbia y el más largo etcétera jamás visto. Cada cierto tiempo parece que la vida se encarga de ponerte en una situación incómoda de la cual intentamos salir lo más "airosos" posible sin pararnos a pensar que quizás tengamos que pasar por ella, para que ésta no se vuelva a repetir más.

Evita todo aquello que te disgusta parece ser la máxima en estos tiempos: evita y la solución llegará más tarde. Pero cuando aquello que te disgusta no es algo material e inerte, sino que son personas o más bien la manera de actuar de la persona en cuestión en determinadas situaciones, uno no puede mantenerse en el "evitar", aún menos cuando en tu vida son importantes o les guardas un cierto aprecio.

Los extremos siempre son malos, y tampoco debemos encerrarnos en la idea de que la amistad es para siempre. Podría apoyar esa afirmación si la enfocara en el sentido de: los momentos sumamente gratificantes que has vivido no se olvidan y si están en nuestro recuerdo está en algún lado... pero prefiero pensar que en mi íntimo circo de vida  y no ciclo -  porque a veces es más circo que ciclo - entrarán y, no saldrán, pero sí quedarán latentes los lazos que haya podido crear con otras personas, aunque no esté con ella de la misma manera que estuvimos cuando aquellos lazos se crearon.

Los sentimientos bajos con el tiempo se precipitan y terminan más bajos si cabe. Se regalan sonrisas, no moldes de éstas, a quienes queremos. Los problemas entre nosotros se valoran y se hablan porque de no ser así lo malo se acumula y salta por algún lado. Siendo transparente, demostrando tolerancia y con algunas que otras palabras salidas directamente de lo que se siente y piensa empezar de 0 no siempre significará empezar de la nada, porque ya habremos hecho mucho.

jueves, 5 de julio de 2012

Algo nuevo




Ella metió su mano en la mochila de tela de rayas rojas y amarillas, con cierto aire catalán, y dijo en pocas palabras por qué me recomendaba lo que me estaba dando a los veinte segundos. De todo el argumento me resultó muy gracioso el que incluyera: y como normalmente a los homosexuales les gusta leer a otros homosexuales... Y aquí lo tengo: Antología, de Luis Cernuda.



Sinceramente me sorprendió. Yo sabía que me iba a prestar un libro, lo habíamos hablado, pero no esperaba que fuera de poesía. Los versos nunca han sido mi delirio pero sí reconozco que algunos han producido en mí esa sensación de decir: ¡Qué bonito! o ¡Qué verdad! o cualquiera de las otras mil sensaciones que te puede producir la poesía, los aprecio. Sin embargo, siempre he sido más afín a la prosa, tanto para escribir como para leer. Probablemente si yo hubiera tenido que escoger un libro, dudo que se me ocurriera cogerlo de poesía. Y este es el motivo por el que te agradezco aun más, si cabe, tu recomendación. Otro, es que lo hayas elegido pensando en un autor con el que me pueda sentir identificado. Prometo de disfrutar de la lectura aun sabiendo que en más de una ocasión voy a tener que releer el poema para meditarlo. Seguramente seleccionaré los que más me gusten y los pondré en un sitio que merezca la pena.

Una oportunidad para leer poesía, para disfrutar con algo que para otros es su vida, es decir, aquello por lo que estudian, por lo que desviven, con lo que se deleitan, con lo que se entretienen y por lo que interesan. Por el mundo de las letras y por mi filóloga preferida.






viernes, 30 de diciembre de 2011

Desvelo

Solemne y apaciguado mi corazón cierra los ojos. Los tiene tristes, varados. Se ha dado cuenta de cuánto cuesta observar lo que se sucede alrededor: el desequilibrio de la bolsa, el inestable euro, el cambio de gobierno, el fraude electoral descarado de Putin, el fraude en general (caso Urdangarín), el Rey publica los ingresos de su familia, la miseria del 3º mundo, Uganda y su desprecio a los homosexuales, el cambio climático (2011 el año más cálido en España), los norcoreanos llorando la pérdida de su “buenísimo” dictador, el capitalismo, las nuevas tecnologías, el amor…

¿Cuánto ha de contemplar el ser humano para intuir lo más mínimamente lo que se le viene encima? Es indiscutible, a mi parecer – que es humilde, por cierto –, que algo estamos haciendo mal. Como siempre son muchos aspectos que valorar y algunos países lo harán bien en ciertos momentos y otros lo harán bien en otros, valga la redundancia. ¡Pero es que sí, algo va mal! Mi punto de vista sigue más o menos esta línea: todo aquello que te produce satisfacción, felicidad, beneplácito, orgullo (del bueno), lo que no te produce ansiedad, ni tristeza, ni sensación de fracaso es bueno. De manera que los actos que produzcan tales emociones los considero también buenos. Y no se me podrá negar que muchas de los situaciones sociales mencionadas anteriormente nos producen justo lo contrario a las emociones denominadas “”buenas”.

Entonces estamos hablando de que si las cosas van mal es porque nosotros en cualquier momento, da igual cómo sea – transcendente o no –, hacemos las cosas mal. Pues parémonos a pensar un momento: ¿Qué hacemos? Demostremos que hasta el ser humano se supera y volvámonos más civilizado de lo que ya hemos conseguido ser, replanteémonos la mejor forma de que todo el mundo pueda lo menos vivir, aprendamos idiomas y no religiones, hagamos un pacto entre los estamentos sociales esos que nos hemos inventado, reciclemos y reciclémonos, ambas cosas.

Claro que todo no puede ser resuelto de inmediato, se habrá de esperar a un futuro. ¡Por eso! Tempus fugit y a veces actuar tarde supone actuar en vano.

lunes, 10 de octubre de 2011

Descubriendo

Este "maravilloso" mundo en el que vivimos está densamente poblado por seres humanos, cada uno de los cuales tiene su cabeza inmersa en infinidad de temas y preocupaciones. Pero a veces esas preocupaciones coinciden, y todo se habla y discute para tomar decisiones en lo que respecte. Estamos siendo constantemente bombardeados con información de lo que se cuece en la calle: los indignados intentan tomar Wall Street, el movimiento 15-M y sus exigencias, las protestas en el sector sanitario y educativo por los estrepitosos recortes del Gobierno. Pero ¿hasta qué punto tiene el ser humano que ver sus derechos violados para participar activamente en una manifestación del calibre de las mencionadas? Me lo pregunto por la sencilla razón de que aquí en Jerez se convocó el pasado jueves una manifestación con motivo de los recortes en educación. Nunca había ido a ninguna y el motivo que teníamos para protestar me parecía bastante bueno: nos están estamos aventurando poco a poco hacia la privatización de la educación, teniendo en cuenta ya las elevadas cuantías que se tiene que desembolsar para matricularse en la universidad. Pues bien, una vez allí, todos reunidos y pancartas en mano – unos sí y otros no – emprendimos la marcha a viva voz. Como ya digo unos sí y otros no, y yo era de los que no. No llegaba a sentir la motivación suficiente para quejarme a voces, y al poco de comenzar la manifestación salí del grupo y me alejé. Me sorprendió un poco esta reacción porque en realidad yo estaba conforme con lo que se pedía. Pero como tantas otras veces me ha pasado, no me ha importando tanto el qué sino el cómo, y creo que eso de ir quejándome por la calle de esa manera no va conmigo. También se me plantea la posibilidad de no ser verdaderamente consciente de lo que puede desencadenar estas reformas y por consiguiente tener disminuida la enajenación por semejante atropello. A todo esto se le suma el desconcierto que propicia tanta información. Parece ser que el exceso de información nos conduce, en cierto modo, a estar desinformados porque no podemos canalizarla. De cualquier manera pienso que fui coherente aún no estando todo lo informado que podría estar: lo desconocía, lo probé y no me gustó. Cuando piense que tengo que protestar por algo, ya sé cómo no tengo que hacerlo.

viernes, 10 de junio de 2011

La vida es así

Aquí, sentado en una clase que no es la mía, esperando a que toque el timbre para dar Química, reflexiono de nuevo sobre un tema que constantemente me asalta: las etapas.
Como en su día dijo Heráclito: "PANTA REI", es decir, todo cambia... y cuánta razón tenía. Pero el centro de la inquietud que me aborda no es si la vida cambia o no, puesto que eso es incuestionable, sino cómo se interpreta y, sobre todo, cómo se valoran estos cambios.
Un dicho popular dice: "más vale malo conocido que bueno por conocer", y persona que lo escucha, persona que asiente con la cabeza. ¿Pero en qué estamos pensando? ¿A caso no vemos que frases como estas son un asalto al afán de superación y, sobre todo, a los cambios? Claro que las consecuencias de un cambio son impredecibles, pero que sean imprevisibles no quiere decir que sean malas. Puede parece evidente, pero en aquellas personas que no arriesgan subyace esta premisa.
Desde pequeño he estado convencido de mi capacidad para adaptarme, pero aquello a lo que te tienes que adaptar cuando tienes esa edad no es comparable a esto. Quedan muy pocos días para la Selectivdad, y sólo unos cuantos meses para mi media-nueva vida. Una vida que se me presenta llena de inseguridades, llena de objetivos y llena de nuevos miedos. Soy consciente de que cuando uno vive el cambio, lo ve todo más combulso y difuso que una vez lo ha pasado, porque el ser humano vive y anlaiza el presente con experiencias pasadas, no con las que todavía no han llegado. Y como el futuro es incierto, sólo me queda desearme suerte y poner empeño en todo aquello que vaya a hacer.
Me quedo con la respuesta de una mujer que fue entrevistada por el programa Españoles por el mundo, a la que se le preguntó si no echaba de menos a las personas con las cuales convivió durante su juventud en España: Sí, pero qué se le va a hacer, la vida es así.

domingo, 17 de abril de 2011

Desde mi sistema límbico.

He caído sin darme cuenta en el mensaje implícito de las redes sociales, porque de algún modo u otro, esto (blogger) no deja de serlo y es el de conseguir por diversos métodos que la gente te visite, sepa quién eres o lea tu blog. Pero si busco en mi baúl de los recuerdos, que nada tiene que ver con el de Karina, encuentro que yo no empecé esto "para", lo comencé y se acabó. Yo no pretendía que muchas personas se interesaran por las cosas que por mi cabeza pasan... supongo que será un efecto del lugar en el que todos estamos registrados. Lo que si era verdad es que era mi lugar particular-compartido en el que yo poder relajarme, y es cierto que lo conseguía, hasta querer hacer de mis entradas algo atrayente que captara la atención. No era natural en el sentido en que debía exprimir mucho mis ideas para sacar algo. Como es de enteder por último casi ninguna frase me convencia, eso, sumado a la VIDA, que se desarrolla por etapas. Etapas que debemos con tiempo asimilar.Tan simple como eso.
Pues bien, considero que ha pasado ese tiempo. ¿Y qué tal?... de todo. Me impresionará siempre este sutil devenir de la vida, que nos vuelve metafísicos y bohemios. Hubo cambios que ahora asimilo. Necesitaba un respiro y tiempo para poner las "cosas" en su "lugar". Ahora me veo con más capacidad para afrontar lo que viene, y no es positividad creanme. Respecto al blog, poco a poco, ahora tengo cosas más importantes a las que ponerle atención. A partir de ahora será más esporádico, pero será a la vez más íntimo y verdadero.

Sistema límbico

sábado, 30 de octubre de 2010

La voz

Sonidos enlazados con dificultad, olas que rompen... que vienen y van sin ganas de quedarse pensando en nada qué pensar. Cumbres que custodiáis el eco, devolved la fluidez a sus labios. Preguntas bañadas con afecto... cuánto bien le hacéis a mi persona. Un cambio que no se ha podido evitar.
Pero ante la evidencia, evidenciada por las consecuencias, se resquebraja  el alma reduciéndose y simplifándose a la sutil neblilla de los fuegos fatuos, que como diluida por tu alrededor deja entrever la sorpresa que siente tu corazón al encontrarse con tal verdad.
Inevitable es para mí caer en esa espiral de desolación cuyos vórtces me repiten constantemente lo que mis oídos no desean escuchar. Y no tan importante es el qué sino el cómo...¿Cómo? Descriptible en realidad no es.Quizás muchos rodeos para decir:

"Gocé con la sorpresa que me produjo escuchar de nuevo tu voz"

domingo, 19 de septiembre de 2010

Por fin

Puede que lo que me venga faltando desde hace tiempo sea el escribir en el blog y si se me permite, el leer los textos de gente maravillosa que dedica su tiempo a expresar sus ideas.
Aquí encuentro cada día algo distinto, algo de lo que puedo aprender o algo que me entretenga.  Sentimientos desbordados, quejas con fundamento, imaginación sin límites... Muchas historias que poco a poco van formando una que es la mía. No debería haber abandonado este lugar durante todo este tiempo, que aunque no haya sido excesivamente largo, ha sido suficiente como para olvidar por momentos lo que ahora mismo me mueve... aprender y madurar no es algo que concierne a uno mismo exclusivamente, es parte de un todo en el que irremediablemente estamos inmersos, y todo no sería todo si le faltara algo. A lo que me vengo a referir es a que uno sólo, aislado mientas remueve lo que ya tiene manido no consigue otra cosa que estancarse. Abrirse al mundo (con cautela siempre) y escuchar a las personas que les rodean ayuda a comprender que hay muchas cosas a parte de lo que uno lleva en sí mismo. No conforme con las historias que me rodean, yo mismo quise adentrarme en este mundo sin ser consciente de lo que aprendía con ello. Ahora vuelvo a leeros y aprovecho para pediros perdón por ese tiempo ausente,  porque indirectamente me ayudáis a entender y en consecuencia a crecer como persona.
Después del diagnóstico que yo mismo elaboré para mí, y tras algunas entradas de auto-reflexión, encuentro la solución a muchas dudas sobre mi presente.
Hoy es uno de esos días en los que sientes que has aprendido algo. Muchas gracias.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Soy o estoy

Estoy bastante preocupado conmigo mismo. He comprobado que la regularidad con la que escribo en el blog cada mes se hace menor, puede que sea por que no dispongo de un ordenador sólo para mí, pero decir esto es echarle las culpas a algo que verdaderamente no la tiene. No consigo centrar mis ideas y en consecuencia no derivo conclusiones certeras, incluso dudo a veces de tener ideas. Se podría decir que mi cabeza es una especie de consomé sin fondo y no sé a qué se debe. Me empieza a hartar esta situación de insostenible estupidez en la que me encuentro.
Antes me sentía capaz de muchas cosas, me sentía seguro, me sentía fuerte, pero ahora toda esa fortaleza de la que presumía se me desmorona como un terrón de azúcar que se moja. He querido pensar muchas veces que no es que ahora sea débil, sino que soy más sensible, pero nada de lo que pienso me parece cierto totalmente. Antes era capaz de escuchar, entender, relfexionar y dar buenos consejos mientras que ahora sólo consigo escuchar y responder con palabras sueltas como "¡claro!" o acabar con expresiones como "¡en fin...!" Incluso a veces, mientras me están hablando, pienso en otras cosas y no pongo toda la atención que la conversación merece. Me enojo muchísimo conmigo mismo cuando esto me pasa porque no es realmente lo que querría hacer. Antes pensaba alomejor las cosas dos veces antes de decirla y ahora me las pienso siete, tantas que cuando quiero decirlas ya se me ha pasado el tiempo y no tiene sentido soltarlo. No quiero pensar que he perdido las cualidades de las que más orgulloso me sentía, pero reconozco que han aminorado bastante. Me parece increíble que el tiempo en lugar de darme más madurez e inteligencia, haya menguado capacidades que yo creía invariables. Intento esforzarme cada día en volver a recuperar lo que fui, pero no me sale con la misma fluidez y originalidad que antes.
Una cosa que no he perdido es el ser consciente de los cambios que se producen en mí. Siempre he sabido aceptar dichos cambios... considero que es importante vivir en armonía con uno mismo y aceptarse como uno es, pero... ¿por qué he de aceptar este cambio cuando no me ha traído nada bueno?
La situación se está prolongando demasiado y no quisiera que este cambio se hiciera permanente en mi porque no me gustaría nada de nada. Me prefiero como antes a como "soy" ahora. Lo pongo entre comillas porque no quiero decir aun que soy de esa manera ya que espero que todo esto sea una mala racha a la que, ya sea más tarde o más temprano, ponerle solución. 
Es muy difícil para mí llevar el dia a día de esta manera porque no se me quita de la cabeza en ningún momento. Ahora tengo muchas más dudas que antes. Yo mismo me cuestiono y yo mismo me contesto en un constante frenesí de incertidumbres que no tienen pinta de aclararse así porque sí.

Ausente

Algunas veces prefiero mantenerme ausente y otras me sale solo.

martes, 17 de agosto de 2010

No me encuentro

Desde pequeño pienso que en mi hay algo, no se como llamarlo... ¿diferente? ¿especial? ¿malo? Nunca me paré a intentar conocer qué había en mí y ahora se me viene a la cabeza que eso puede ser lo que tanto me machaca últimamente el ánimo. Ocasiones se han dado en las que quise achacar ese algo que hay en mí a mi orientación sexual, supuse que debía sentirme especial por ello, pero engañarse a uno mismo no resulta eficaz, es más, tampoco es un engaño, era como si me encontrara con una pared muy alta a través de la cual quisiera pasar y me inventara una puerta a la vez que daba media vuelta para evitar abrirla, lo que a mi parecer es peor por que terminaba siendo todo una chapuza que no llevaba a ningún lado.
Otras veces, tras la pesimista búsqueda de mi qué he creído encontrar la solución... la marcha infernal de la secundaria trastorna aún mis nervios. El odio, el rencor, el asco, el miedo, la burla convivieron en mí envenenándome poco a poco. Fueron tres años de mi vida en los que e fueron acumulando malos sentimientos, deseos cargados de ira, pensamientos vomitados por la mente mas ruin, mezquina y despiadada. Pero nunca me asombré de lo que mi cabeza podía crear, es más, me producía un enorme placer imaginarme sufriendo infinitamente a las personas que me habían hecho sufrir. Puede parecer comprensible, pero después de años la ira sigue siendo la misma, incluso ha crecido.
Pienso detenidamente en esto que acabo de decir y me doy cuenta de que la parte de mi cabeza que drena mi maldad no empezó a fallar en tiempos de instituto, tengo recuerdos anteriores de las cosas que se me ocurrían. Pero de todo esto se ocuparía la policía si yo llevara a cabo de algún modo u otro lo que pienso [No me refiero a matar necesariamente]
El problema es que todo está en mi cabeza, nada sale de ahí, sólo se remueve y se intensifica. Al ser así temo la idea de emprender una lucha conmigo mismo con el fin de encontrar un remedio, no por el mero hecho de ser una auto-lucha, sino por tener dudas sobre cómo puede acabar esto. Es muy difícil solucionar un quebradero de cabeza cuando es ésta la única herramienta para ello. No quisiera por nada del mundo perder los estribos en el camino y sucumbirme a la locura. Hoy por hoy YO digo dónde y cuándo... ya descubriré el porqué.

sábado, 7 de agosto de 2010

Lo que hay ahora

Se me fueron las horas y con ellas los días. Estoy esperando el tren que me saque de esta estación llena de mugre en la que me encuentro, mugre que yo mismo acumulé sin darme cuenta. La misma mugre que me mantiene ahora pegado al suelo y me imposibilita la capacidad de actuar. Estoy confundido, al principio intento saber en qué tren debería montarme, luego me cuestiono el poder hacerlo. 
No quiero quedarme aquí estático, quiero evolucionar al igual que lo estáis haciendo ustedes. Deseo con todas mis fuerzas retomar aquello que en su día fue tan grande, no dejarlo en el olvido ni conformarme con lo que hay ahora.
Pero tampoco quiero decir nada antes de tiempo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Diagnóstico

Tacho indeciso las primeras lineas de todo lo que escribo, oscilan los pensamientos, se tambalean las conclusiones.
1-STOP ÁLVARO... Soy esa voz que tanto tiempo estuvo en ti, aquella que te abrió las puertas que parecían difíciles de abrir, la que te descubrió y la que descubriste, esa misma que analizó cada detalle, cada matiz, cada aspecto de tu personalidad... ¿por qué no me escuchas?
2-No supe que querías contarme algo...
1-Pues para un momento, arrímate a las letras como siempre te ha gustado hacerlo. Mira en tí y luego podrás mirar a tu alrededor... ¿a caso no lo recuerdas?
2- ...
1-Me sorprendes Álvaro, tú que siempre tuviste algo que decir, a ti que no te faltó una buena respuesta... ¿qué pretendes decirme con el silencio?
2- Quizás me sienta bien en el silencio...
1- Antes era allí, en el silencio, donde hablábamos y solucionábamos nuestros problemas, donde me escuchabas con claridad... ¿Ahora me escuchas verdad?
2. Sí...
1- Pues permíteme proponerte una cosa. Búscate al día algún rato en el que podamos ponernos de acuerdo para aclarar lo que nos pasa. Utilicemos este Paraíso que inventamos. Si algún día piensas que no tienes nada de qué hablar conmigo, no te preocupes, lo sabré... mas no faltes a la cita. Exprimiremos todos los interrogantes. Vamos a solucionarlo!!

viernes, 9 de julio de 2010

¿Y ya está?

Responde preguntando, y tu te quedas cuajad@ y piensas cosas como... ¿Te parece poco? Y lo cierto es que tienen razón, no es para tanto. Nos creamos un velo de inseguridades sobre la posible reacción y después descubrimos que no pasa nada. Tal cual, no pasa nada. Deberíamos replantearnos esa curiosa cuestión de "cómo le va a sentar" porque puede que quedemos nosotros más impresionados que ellos al ver su definitiva reacción. Pero se sacan fuerzas, se aprietan los dientes y lo sueltas como el que suelta la mochila cuando llega del colegio [os acordáis?] Y el tiempo parece pararse... se crea como un vacío infinito en tu estómago que sabes sólo puede llenar el primer sonido que salga de su boca, ese que te diga tan tranquilamente ¿Y ya está? A partir de ahí las palabras salen solas, no merece la pena callarse y dejar a medias una conversación así, se debe aprovechar. Momento por momento consigues quedarte más relajad@ de lo que estabas antes. Sabes que has dado un paso importante. Te deja la bendita sensación de haberte quitado una espina, pero una espina la cual notaste que tenías justo en el momento que notaste que ya no estaba. Ahí es dónde te das cuenta de lo acostumbrad@ que estabas a llevar esa carga y a cómo viene de bien una conversación con los padres.

¿Realmente estamos tan convencidos de que la homosexualidad y la bisexualidad están bien vistas? Puede que superficialmente sí. Mucha gente lo afirma convencida y no se lo discuto. El problema aparece cuando los mismos que padecemos discriminaciones por la sociedad le damos a ello la importancia que la misma sociedad quiere que le demos. O si no por qué la mayoría lo cuenta a una persona con confianza y lo primero que le dice es "no lo digas". ¿A caso es malo, somos antinaturales, estamos enfermos? Muchas veces pensé que el pedir que lo que has contado no se sepa era un modo de protección, la conclusión a la que llegaba era que ante un "NO a la homosexualidad" yo aparentara un "SÍ, soy como tú". Pero así no consigo más que mi propio aislamiento, quedarme estancado en la cobardía de enfrentarme a ello con la cabeza alta. Hoy aporto el pequeño grano de arena que sumado a los demás consigan abrir la conciencia de la gente.
Mirando hacia adelante

NOTA: la palabra bisexualidad me sale subrayada como si fuera un error lingüístico, si no comprobadlo. Que horror!!

martes, 6 de julio de 2010

Ganas

Tengo el filtro de la imaginación dañado. O eso o es que realmente no me apetece ponerme en el ordenador con el calor que la pantalla desprende a escribir algo que no se si saldrá bien. Me pasa algo parecido a lo que le pasaba a una amiga de blog. Sé que tengo cosas que contar, el problema es que las cosas no tienen ganas ahora de ser contadas. Ahora quiero dedicarme un poco a descansar y pasarlo bien, ir alimentándome de vivencias y peripecias para luego contarlas. Pero las ganas es algo que no podemos controlar. Hoy digo que dentro de unos días no tendré ganas de escribir, sin embargo estoy pensando que hoy tampoco tenía ganas y es lo que estoy haciendo. Quizás mañana tenga menos ganas de escribir y quiera escribir de nuevo sobre ello, pero no creo, de eso sí estoy seguro, lo que se repite se vuelve rancio y manido. En fin, me apetece fumarme un cigarrillo y dejar de pensar en qué estoy escribiendo y qué escribiré. Me voy a escuchar música

lunes, 21 de junio de 2010

Y recordó tiempos distintos

Llegó a casa después de una mañana de paseo por el parque. Se sentó en el césped y esperó a que pasara un poco el tiempo. Tenía la mañana libre y no tuvo mejor idea que disfrutarla así. Sacó un cigarrillo, cogió aire y emprendió de nuevo la marcha. De camino a su casa pasó por supermercados... "Recuerdo cuando se estaban construyendo, pasaba a menudo por aquí para ir al colegio cuando iba con mi madre en la moto, cada día el edificio crecía más hasta que se completó y se borró parcialmente la imagen de la zona sin construir" Se daba cuenta de que el tiempo pasaba muy rápidamente, su vida se había convertido en un soplo desde que empezó quinto de primaria, todo había empezado a ser más rápido desde ahí. Antes podía ordenar sus recuerdos poniéndole a cada uno fechas, ahora no podía decir con certeza si eso había pasado en un año o en otro. El tiempo se le iba montando poco a poco en la espalda... y no lo llevaba tan mal

jueves, 17 de junio de 2010

Hoy o mañana?

Primero los cimientos, luego la planta baja y después... pues la segunda, la tercera y así sí se puede construir un edificio. Vale, lo admito puede parecer obvio pero es así, las cosas se empiezan por el principio, a nadie se le ocurriría jamás echar antes el filete que el aceite, aparte de por la mirada que te echaría MAMÁ por que no tiene sentido es estúpido, o me vais a decir ustedes que os pondrías los pantalones antes que lo calzoncillos, o el zapato antes que el calcetín, en vez calcetines íbamos a necesitar sacos. En fin que las cosas se empiezan por el principio, no hay nada más que ver a estos que durante todo el curso han dejado volar su mente hasta lo más profundo... tan profundo tan profundo que se estampan con el suelo, por que alguna vez tenían que tocar suelo, no podía ser infinitamente profundo.Y es que no podemos pretender aprobar en unos pocos días lo que no hemos aprobado en nueve meses... hay quién lo consigue, pero muy pocos. Tomémonos las cosas en serio desde el primer momento porque pude ser que el dejarlo para más tarde suponga el no poder hacerlo luego.